¿QUIÉN MUEVE NUESTRA VIDA?

#cartadeoscar

Inmersos de lleno en este tiempo de Cuaresma, podemos estar siendo probados. El tiempo de Cuaresma es un tiempo de purificación, de cambio, de desierto… Si estamos siendo probados estamos, pues,  en Cuaresma.

 

Todos tenemos un motor que mueve nuestra vida y que nos impulsa a levantarnos cada mañana, a entregarnos a los demás, a dar la vida. Dice una oración de la misa: “Que la acción de esta eucaristía, Señor, nos empape, para que sea su fuerza, no nuestro sentimiento, quien mueva nuestra vida”

 

El tiempo de Cuaresma es un tiempo para purificar, también, lo que mueve nuestra vida. Nada hay más inestable que el sentimiento del hombre. Dejar, pues, que el sentimiento mueva nuestra vida es vivir en una constante inestabilidad que termina por meternos en la tristeza y en el cansancio absurdos. Hoy sentimos una cosa y mañana otra. No somos máquinas: somos personas de carne y hueso, vulnerables y sensibles capaces de amar. Una máquina no ama, nosotros sí.

 

En uno de los prefacios de Cuaresma, pedimos que el Señor nos libre de todo afecto desordenado. Dejarse llevar únicamente por el sentimiento es un afecto desordenado del que pedimos al Señor que se nos libere.

 

Que sea la fuerza de la Eucaristía, no nuestro sentimiento, quien mueva nuestra vida. No somos lo que sentimos (gracias a Dios), somos lo que hacemos, somos quienes ante Dios somos.

 

Feliz Cuaresma. Óscar Benavent.

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