LA PRUEBA y LA FE

Las pruebas nos ponen en tesituras complejas porque, normalmente, ni las buscamos ni las esperamos.

La prueba puede ser una ocasión para dejar a Dios a un lado o nos puede ayudar a encontrarnos con Él.

Las pruebas pueden reencontrarnos con nosotros o, más aún, pueden provocar que miremos a los demás.

La prueba nos enseña muchas cosas, pero de entre ellas, yo diría que nos sitúa en la realidad de que no somos Dios: si fuésemos Dios, evitaríamos la prueba.

Es en ese momento cuando ante la prueba unos se encuentran o reafirman la fe  y otros se alejan de ella.

Las pruebas nos acercan a la realidad, nos sitúan en la verdad.

La prueba es el proceso que permite verificar la calidad de un producto, es un examen que nos permite comprobar el buen funcionamiento de algo, en este caso la fe, nuestra relación con Dios.

Aunque no nos resulte cómodo ser probados, es en la prueba donde crecemos, donde descubrimos a los demás, donde miramos a Dios más profundamente.

Os invito a ofrecer las incomodidades de la prueba por todos aquellos que las pruebas les hacen vacilar. Que nuestras pruebas nos acerquen a los que están siendo probados.

Dice san Pablo: “Nosotros, los robustos, debemos sobrellevar las flaquezas de los débiles, y no buscar lo que nos agrada”.

Tengamos paz. Buena semana.

Óscar Benavent.

 

 

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