LA FE QUE RESPONDE A LA MUERTE

 

#cartadeoscar

En este mes de noviembre recordamos de una manera especial a nuestros hermanos difuntos. El acontecimiento de la muerte, aunque lo vivamos más a menudo de lo que quisiéramos, siempre nos supone un impacto vital.

Ante la muerte se nos impone la separación física de la persona que conocemos o que amamos. Ante la muerte nos preguntamos sobre la suerte de quien se va y sobre nuestra propia muerte. La fe nos permite saber que no hemos sido creados para la muerte sino para la vida. La fe nos hace saber que estamos llamados a la Vida Eterna. Hacia ella nos encaminamos. Ese día veremos cara a cara a nuestro Creador y, de nuevo, nos encontraremos con quienes nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz.

La fe nos permite dar respuesta a la muerte, porque la verdadera fe tiene su fundamento en el amor que, sin condiciones ni exigencias, Cristo nos tiene. Tener, pues, fe es una gracia que Dios nos concede y que desea hacerlo. Esta fe, vivida con otros en la Iglesia, nos ayuda a afrontar los momentos más grandes de nuestra vida: sean momentos de gozo o de dolor.

Que con nuestra vida pidamos la fe, vivamos la fe y transmitamos la fe. Sólo la fe que se mueve, que fluye, que se entrega, es la fe que está viva y que responde a preguntas como las de la muerte.

Buena semana. Óscar Benavent.

 

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