ESCRITORES DE UNA HISTORIA

Durante el verano, solemos buscar tiempos y lugares para desconectar y hacer el ejercicio de higienizar la mente, reponer fuerzas y recuperar ánimos. Es en estos momentos, cuando pueden surgir buenas intenciones y serias llamadas a vivir nuestra vida de fe de una manera más implicada, más firme.

No callemos estos deseos que son buenos, que son de Dios. 

Al empezar el nuevo curso, os invito a que nos hagamos algunas preguntas importantes que pueden ayudarnos a ir configurando un proyecto de vida:

  • ¿Hay comunión entre mi vida y mi fe?
  • ¿Vivo una vida de fe o vivo la vida y la fe por separado?
  • ¿Estoy dispuesto a dejarme llamar para la misión que el Señor tiene pensada para mí?
  • ¿Puedo implicarme más en mi vida, en la vida de los demás y en la vida de la parroquia? 

Muchas veces pido a nuestros jóvenes que no balconeen, que no sean meros espectadores de lo que pasa en nuestra comunidad cristiana.

Les digo que la parroquia les necesita para vivir, para crecer, para llegar a otros. Les pido que se impliquen y que se atrevan a seguir escribiendo la historia que, con esmero, otros, antes que ellos, han empezado a escribir. 

¿¿Estamos dispuestos a tomar pluma y papel para escribir nuestro propio capítulo??

Ánimo con la vuelta al cole! 

Óscar Benavent

 

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