El amor hasta el extremo

 

#cartadeoscar

En muchas ocasiones, hemos entendido el amor, o así nos lo han hecho entender, como un sentimiento melifluo, dulzón y cargado de emotividad. Muchas veces nos han hablado del amor como algo inalcanzable.

 

Y seamos sinceros, vaya: ¿quién ama sin que por amar nos duela el alma?, ¿a quién no le da miedo amar?, ¿quién no sabe aún que el amor duele?, ¿el amor es de color rosa?, ¿nunca hemos experimentado que, por amor, hemos sufrido?, ¿es el amor un oasis interior o más bien una fuerza que nos ayuda a permanecer firmes en el desierto?

 

Si pretendemos responder a estas preguntas nos daremos cuenta de que sí: el amor duele, es más, si seguimos amando aun cuando duele, ese amor es más sincero que cuando amamos solo por gusto.

 

Yo me atrevería a afirmar que el amor es un regalo que Dios nos ha hecho para acompañar al hermano que sufre. El amor se nos ha dado, no para nosotros sino, para los demás. El amor es esa “imagen y semejanza” que Dios dispuso dejar en su criatura preferida, en nosotros. El amor cuando duele es amor de verdad, no hay egoísmo, no hay mentira, no hay doblez… Cuando abrazamos el dolor por amor estamos siendo lo más humano que una persona puede ser: estamos siendo como Dios.

 

A mitad de esta cuaresma, contemplando el amor que Dios nos tiene, amándonos en el dolor, pidamos abrazar el sufrimiento de los demás, por los demás y para los demás.   

 

Feliz Cuaresma. Óscar Benavent.

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